domingo, 10 de mayo de 2009
Plan para Enfrentar la Crisis Económica y Recuperar la Capacidad de Crecimiento.
jueves, 7 de mayo de 2009
La derecha atribulada
“La concepción marxista del valor es ridícula. Por mucho esfuerzo y trabajo que uno ponga en ello, jamás conseguirá convertir una torta de barro en una de manzana; la torta seguirá siendo de barro que nada vale”.
(De la novela de Robert A. Heilein, “Tropas del Espacio”)
Para ganar las próximas elecciones presidenciales, la Alianza necesita mantener su votación y adicionar 300 mil electores que votaron por Bachelet en 2005. Es la distancia que media en Chile entre ser gobierno y oposición. Las últimas encuestas reflejan que los roles pueden cambiar porque Sebastián Piñera ganaría hoy al contendor oficialista.
En política, como en la vida, el triunfo y la derrota son consecuencias de un sinnúmero de factores propios y ajenos. Así, los errores propios y heredados pueden llevar a que la Presidenta Bachelet sea recordada como “la sepulturera de la Concertación”, epílogo en que la derecha habrá sido casi irrelevante. Que nadie se llame a engaño: si esos 300 mil chilenos votasen hoy por la alternancia, estarán impugnando a una coalición descompuesta y no motivados por una Alianza virtuosa.
Algunos electores de derecha ven en los conflictos internos la principal falencia del sector y reclaman unidad. Es deseable que los proyectos societarios -también los políticos- eviten caudillismos, lo que garantiza mayor cohesión, armonía y gobernabilidad. Pero no es bueno restringir la exposición de estilos y matices que enriquezcan ideas y programas. Guste o no, la libertad individual es inherente a la derecha, parte de su ADN, cualidad que la distingue de otros conglomerados con más corderos que militantes.
La mayor debilidad de la Alianza no está en sus conflictos internos, muchos ya superados, sino en su estrategia y convicción. ¿Es perdurable un triunfo basado principalmente en los errores del adversario más que en las propias fortalezas? ¿Es sustentable el poder político originado en fracasos como el Transantiago o en escándalos como los MOP Gate, Chiledeportes, Planes de Empleo o EFE, por sólo nombrar algunos? Y si ellos no hubieren ocurrido, ¿cuáles serían hoy las banderas de la Alianza? ¿Con qué argumentos aprovecharía la volatilidad de los votos que le faltan para ganar? ¿Dónde están sus ideas y proyectos?
Otros piensan que lo importante es derrotar a la Concertación y ser gobierno. Luego vendrá lo demás. Y si para alcanzar el objetivo es preciso evitar la confrontación de ideas, adoptar consignas de izquierda o sólo marcar fracasos y corruptelas, bienvenido. Este camino puede dar algunos dividendos electorales transitorios, pero es equivocado en la forma y en el fondo.
En la forma, porque la izquierda impondrá sus consignas con más credibilidad que la derecha y sus escándalos serán contrarrestados con otros ejemplos que, veraces o no, también registran un juicio negativo. De este modo, la estrategia derivará en empate.
Y en el fondo, porque nunca es bueno transar principios y valores para acceder a espacios que repugnan a la conciencia. Ni siquiera es necesario. Con las ideas de Jaime Guzmán, sin mimetizarlas, la UDI pudo infiltrar las bases del Partido Comunista, quitarle apoyo popular y ser hoy el partido político chileno con mayor número de parlamentarios. También lo hicieron, en su momento, Thatcher, Reagan e, incluso, Pinochet.
La Alianza debe mantener su cohesión interna, denunciar los errores de la Concertación y ganar las elecciones. Todo ello sirve y es necesario, pero no basta. Para perdurar, ser confiable y hacerlo bien, ha de superar sus tribulaciones y adherir con entusiasmo a sus propias ideas, mostrándolas, sin eufemismos ni temores, como el único camino sustentable y ético para superar la pobreza y alcanzar un desarrollo acorde con la dignidad humana: libertades individuales, fortaleza de la familia, rechazo al aborto; propiedad privada, comercio libre, bajos impuestos, flexibilidad laboral, privatizaciones, subsidios directos y estrictamente necesarios; incentivos a la innovación tecnológica, a las PYMES y al emprendimiento; Estado subsidiario, moderno, pequeño y musculoso.
Esta es su marca distintiva, su razón de ser en política y el hálito que inspire su programa de Gobierno ■
Alfonso Ríos Larrain Enero 2009
Mis propuestas para Piñera
25 de enero de 2009
Por eso, el primer día que me integre al Comité Estratégico de la campaña presidencial de Sebastián Piñera, presenté mis propuestas, respaldadas por 17 años de trabajo en la calle o, mejor dicho, “donde las papas queman”.
A continuación les detallo en breves palabras cuáles son los problemas que identifico y las soluciones que presenté al candidato presidencial de la Alianza para implementar en su futuro gobierno.
Fuera los ghettos de pobreza
Es verdad que la pobreza está en los campamentos, pero la más terrible está presente en todas las poblaciones que la Concertación ha construido en el último tiempo.
No es vida digna habitar en casas o departamentos de 30 metros cuadrados, donde la gente está hacinada, donde los comedores se convierten en dormitorios por la falta de espacio y donde el micrográfico los consume a todos. ¡Basta! Y hay que ser radical. ¿Mi propuesta? La reconstrucción y demolición de estas poblaciones al costo político que sea.
Nuestra gente merece algo mucho mejor, un lugar donde se desarrolle familiarmente, donde puedan conversar privadamente sus sueños, una farmacia cerca para comprar un remedio, una heladería y un hospital que frene muertes tan evitables como una apendicitis.
Dignidad es la palabra clave.
Educación Municipal
Siempre he creído que la verdadera brecha entre pobres y ricos está en la educación. Ahí es donde este país tiene su gran problema. De no superar las diferencias que hay en esa materia seremos un país condenado al fracaso social.
La educación municipal sigue al debe, quizás en infraestructura se han hecho avances, pero el fondo del problema está en los contenidos.
Hay que invertir más en educación y hay que terminar con otras trabas como el Estatuto Docente, que nos hace imposible a las municipalidades sacar a los malos profesores o directores que no son ningún aporte para nuestros alumnos..
Solidaridad Empresarial, menos despidos
La pobreza de nuestras clases bajas es dura y también lo son las condiciones de nuestra clase media, que le cuesta mucho salir adelante para mantener un nivel de vida digno. Para mí, es fundamental construir una sociedad solidaria, que se ayude entre sí a buscar una solución a los que están afligidos. Y me refiero a los empresarios.
Un ejemplo: se viene un 2009 crítico, con mucha gente desempleada y sin opciones de encontrar pronto un trabajo que le de estabilidad familiar a su grupo. Es en ese minuto que recojo las palabras del Obispo de San Bernardo, Juan Ignacio González, que en su mensaje navideño pidió solidaridad empresarial. Y tiene razón porque la gente más sencilla, la que quizás vive de un salario mínimo, necesita el trabajo como medio de subsistencia, pero también como vocación fundamental de su humanidad.
Sin solidaridad empresarial de los dueños de las grandes multinacionales y de los pequeños que tienen dos o tres trabajadores, corremos serios riesgos de vivir una dura problemática social, si hasta el Papa Benedicto XVI dijo en diciembre pasado que “si no hay solidaridad, nos acercamos a una seria crisis social”.
Recuperación de los espacios públicos / Seguridad
Está comprobado, con ejemplos de otras ciudades importantes de Latinoamérica, que la delincuencia y el microtráfico no sólo se combaten con más policías en la calle. Es clave en este trabajo la recuperación de los espacios públicos para que la gente tenga otra alternativa, otra perspectiva de vida.
En Medellín, los índices de homicidios bajaron en un 90 por ciento tras la aprobación de una ley que pretendía recuperar los espacios que se comieron las minorías para cultivar delincuencia. Por eso, la palabra recuperar es fundamental para transformar basurales en plazas, monumentos o bibliotecas. Hay que estar en la calle para darse cuenta que la gente exige dignidad y respeto. Nada más. Hagamos un país donde los narco y microtraficantes se den cuenta que pierden su tiempo.
Rescate de la Clase Media
Este país tiene un sector postergado que es la clase media. Es el segmento que gana 500 o 600 mil pesos al mes, pero que debe pagar el colegio subvencionado porque la educación municipal es mala, debe cancelar mensualmente el dividendo de la casa y a veces tienen tres o cuatro hijos que obligan a invertir en el supermercado, médico, cuentas…
Ese sector está desvalido, ya que el Estado no los ayuda, porque las redes sociales están destinadas a los más pobres. Y en el caso de las clases más acomodadas se arreglan con lo que tienen y no pasan zozobras porque siempre tienen entre quienes apoyarse.
Sin embargo, la clase media está sufriendo en Chile y alguien tiene que tomar el guante: mi propuesta es bajar los impuestos a estos sectores y no castigarlos más mensualmente de modo que tengan un respiro a su dinámica de vida que los obliga a trabajar y a trabajar para tener una vida algo mejor para sus hijos.
Se pueden incluir incentivos tributarios por cada hijo, de tal modo de evitar el terrible freno de tasas de nacimiento que hay en el país y que en 20 o 30 años nos convertirán en un país cada vez más viejo y por tanto menos productivo.
Nuestra propuesta de gobierno debe recoger a estos grupos y darles un salvavidas. Ahí están los créditos hipotecarios con la banca privada que acogotan a la clase media y que según cálculos de las autoridades, los chilenos deben renegociarlo seguidamente en virtud de su incapacidad para pagar las alzas en UF.
Salud
En este aspecto debemos potenciar la atención primaria de salud, es fundamental para prestar una atención digna y de mejor calidad para todos los chilenos que dependen de este servicio. De esta manera además, se aumenta el poder resolutivo de los consultorios y se evita así, el colapso de los otros niveles.
Asimismo, es necesario establecer como norma la construcción de un Sapu en cada servicio de atención primaria, el que permite que las atenciones de urgencia sean atendidas con celeridad y así se consiga la descongestión del resto de los servicios que integran la red de salud.
Propongo una reforma al estatuto de atención primaria, para potenciar la capacidad y no sólo la antigüedad de sus funcionarios.
miércoles, 6 de mayo de 2009
Senador Flores y la Coalición por el Cambio.
El senador Fernando Flores fue presentado como integrante de la Coalición por el Cambio, ocasión en la que pronunció un discurso en el que explicó la razón de su decisión de alejarse de la Concertación y unirse a la derecha y destacó la figura de Sebastián Piñera.
"A Piñera lo encuentro admirable" declaró agregando es una "persona de impulso que ha ganado su dinero limpiamente" aunque detalló que "no lo veo como el mesías, tiene defectos como todos los chilenos, y la derecha que lo acompaña también debe hacerse cargo de la arrogancia que tiene su sector y avanzar con apertura".
Sin embargo, afirmó que la decisión de involucrarse en su campaña y unirse a la Coalición por el Cambio "provoca un dolor para mí, un dolor porque yo sé que voy a tener la incomprensión de mucha gente de la cual yo he sido amigo".
De todas maneras, declaró que "no estoy dispuesto al chantaje moral, que parte de una separación de buenos y malos, de ángeles y demonios, estos juicios que se han hecho no son justos, no son honestos y si hay que afrontarlos, los afrontaré".
Cultura de la mediocridad.
Flores hizo un reconocimiento a la Concertación afirmando que durante los primeros 10 años de Gobierno se hicieron cosas buenas por el país, sin embargo, hoy en día hay sueños que no se han logrado y es hora de un cambio pues se ha instalado una cultura de la mediocridad.
El senador declaró estar orgulloso de haber sido ministro de Salvador Allende pero afirmó que también quiere ser actor del futuro y por eso entró a la debutante Coalición por el Cambio, que incluye a RN, la UDI y sus seguidores de ChilePrimero, además, de pequeños grupos regionalistas.
Con respecto a los otros postulantes a La Moneda, valoró a Eduardo Frei, Jorge Arrate y Marco Enríquez-Ominami pero señaló que no era el momento del candidato de la Concertación.
Por su parte, Piñera defendió la decisión de Flores de unirse a la nueva coalición manifestando su rechazo a las críticas que han surgido sobre todo desde la Concertación y el Gobierno.
"Yo me pregunto por qué tanta descalificación, por qué tanta odiosidad, qué pasó con el respeto a la libertad, a la democracia, a las personas, el amor por el pluralismo, la adhesión a la tolerancia y en el fondo el verdadero espíritu democrático de una decisión libre", señaló el abanderado.
En el acto de formalización de la Coalición por el Cambio, Rodrigo Hinzpeter fue el encargado de presentar a los principales integrantes: Francisco Alanis, representante de los regionalistas; Juan Antonio Coloma, de la UDI; Roberto Mayorga, del Humanismo Cristiano; Carlos Larraín, de RN; Cristina Bitar, por los Independientes en Red; Carlos Cantero, de la Fuerza del Norte; y Fernando Flores, por ChilePrimero.